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Afecciones que tratamos

Su hijo puede beneficiarse de una evaluación del habla/el lenguaje/la deglución si tiene dificultades en cualquiera de las siguientes áreas:

Trastorno de la alimentación/deglución

Un niño con trastorno de la alimentación/deglución, o disfagia, puede presentar cualquiera de los siguientes signos o síntomas: toser/ahogarse durante la ingesta oral, dificultad para masticar, dificultad para beber de una botella o taza, dificultad para alimentarse con una cuchara, incapacidad de tragar con una dieta apropiada según su edad, evitar alimentos de ciertas texturas.

Puede indicarse la realización de un estudio de la deglución mediante videofluoroscopía si su hijo tose o se ahoga continuamente durante la ingesta oral. Su médico de cabecera le dará una remisión para este procedimiento. El patólogo del habla que lleva a cabo el procedimiento le dará a su hijo productos de diferente consistencia para beber/comer durante el estudio, para determinar si tiene dificultad al tragar. 

Puede indicarse la realización de una evaluación de la función de alimentación si el niño tiene náuseas con alimentos de ciertas texturas, dificultad en tragar sólidos adecuados para su edad o dificultad al masticar los alimentos.

Trastorno de la fluidez del habla (tartamudeo)

Los niños con un trastorno en la fluidez, o tartamudeo, tienen dificultades para mantener una continuidad del habla apropiada. Los patrones de tartamudeo que generalmente se detectan son repeticiones, prolongaciones o vacilaciones (bloqueos) en el habla. Pueden o no producirse movimientos extraños del rostro y el cuerpo, a los cuales se denominan características secundarias, durante estos momentos de desequilibrio en la fluidez. No es infrecuente que los niños pequeños experimenten este desequilibrio en la fluidez cuando están aprendiendo a hablar; sin embargo, si el patrón persiste durante más de seis meses o si el niño demuestra una dificultad importante para expresarse debido al tartamudeo, puede ser necesaria una remisión para una evaluación del habla.

Trastorno del lenguaje

Un niño con trastorno del lenguaje puede tener dificultades en cualquiera de las siguientes áreas:

  • Lenguaje receptivo: el niño puede demostrar dificultad al entender instrucciones o al demostrar que entienden un concepto
  • Lenguaje expresivo: el niño puede demostrar dificultades al expresar sus deseos y necesidades, o al responder preguntas
  • Lenguaje pragmático: el niño puede demostrar dificultades al demostrar que entiende conceptos de lenguaje de mayor nivel, como el uso de modismos, chistes, etc.

Los niños con trastornos del lenguaje a menudo tienen dificultades para comunicarse efectivamente con los demás y, en ocasiones, esto puede causar mucha frustración.

Trastorno de resonancia

El trastorno de resonancia puede clasificarse en dos categorías principales: hiponasalidad o hipernasalidad. La hipernasalidad se produce debido a una insuficiencia velofaríngea (IVF), la cual sucede cuando no funciona la válvula que cierra la cavidad nasal. Los niños con paladar hendido tienen mayores probabilidades de exhibir hipernasalidad debido a las diferencias anatómicas en el paladar blando causadas por la hendidura. Los niños con IVF pueden ser tratados por un patólogo del habla y un otorrinolaringólogo pediátrico en conjunto para evaluar qué tipos y opciones de tratamiento son adecuadas para cada caso. La hiponasalidad suele producirse cuando hay un bloqueo de la cavidad nasal que no permite la producción de sonidos nasales (m, n).

Trastorno del habla

Los niños con trastornos del habla, o de la comunicación, pueden tener problemas para producir los sonidos necesarios para hablar. Por ejemplo, pueden reemplazar, omitir o distorsionar ciertos sonidos en las palabras. Los niños también pueden exhibir dificultades con clases completas de sonidos (trastorno fonológico) o dificultades en la planificación motriz del habla (apraxia del habla). Estos patrones mencionados a menudo impiden que se entienda lo que dicen los niños.

Insuficiencia velofaríngea

La insuficiencia velofaríngea (IVF) es una afección por la cual el paladar blando, o la parte trasera móvil de la cavidad superior de la boca, no cierran bien la nariz durante el habla. Esto permite que pase mucho aire a través de la nariz al hablar. Esto puede ser un problema ya que la mayoría de los sonidos en inglés requieren que se acumule una buena presión en la boca, sin aire que se escape por la nariz. A menudo se dice que las personas con IVF hablan "con la nariz".

Un niño puede tener IVF despues de la reparación del paladar hendido ya que el paladar puede quedar muy corto o no se mueve bien. Los niños que nunca padecieron de paladar hendido igual pueden tener IVF debido a que nacieron con un paladar corto o a que no controlan bien los músculos del paladar. Algunos niños con apraxia del habla pueden tener IVF debido a las dificultades en la coordinación de los movimientos de los músculos de la boca, incluido el paladar, para poder hablar.

La IVF puede causar que el habla suene demasiado nasal (hipernasalidad). La IVF también puede dificultar la acumulación de presión oral necesaria para que el niño forme muchos sonidos del habla. Si pierde demasiado aire por la nariz, entonces algunos sonidos pueden ser "débiles" oralmente. Además, la IVF puede causar lo que se denomina emisión de aire nasal audible o "bufido" con ciertos sonidos, especialmente aquellos que requieren mucha presión de aire oral.

Toda vez que se expulsa demasiado aire por la nariz durante el habla, recomendamos que el niño efectúe una evaluación del habla para determinar si tiene IVF. Debido a que este problema del habla es poco frecuente y requiere capacitación especializada, y a menudo instrumentación especializada para su evaluación, recomendamos que la evaluación esté a cargo de Arkansas Children's. Podemos ayudar a determinar si los síntomas del niño deben ser tratados en terapia del habla o bien si es necesario que el otorrinolaringólogo dé el siguiente paso y efectúe una endoscopia nasal Podemos colaborar con el patólogo del habla local en lo referente a procedimientos terapéuticos y qué esperar con el transcurso del tiempo.

Trastorno de la voz

Un niño con un trastorno de la voz puede demostrar características que incluyen: ronquera crónica, respiración dificultosa persistente (una voz demasiado suave), cambios en el tono, tono que es demasiado agudo para su edad/género. Si el niño tiene alguna de estas características, debería ser remitido a un otorrinolaringólogo pediátrico para descartar patologías de la voz. Es posible que se solicite una evaluación del habla para ayudar a la familia con técnicas que se enfocan en el trastorno de la voz.