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Cuando los amigos mueren (para un niño con cáncer)

Si está leyendo esto, tiene cáncer o ha estado bajo tratamiento contra el cáncer. Cuando se enteró por primera vez que tenía cáncer, quizás no conocía a ninguna otra persona joven con cáncer. Probablemente pensaba que el cáncer era algo que solo padecía la gente grande. Ahora sabe bien porque el cáncer lo ha afectado a usted y ha conocido a otros jóvenes con cáncer.

Hacerse amigo de otros jóvenes con cáncer puede ser algo muy positivo. Ahora conoce a alguien que sabe mejor que nadie lo que se siente perder el cabello, perderse la escuela y actividades, estar atrapado en el hospital, hacerse pruebas de sangre e intravenosas y tener miedo a la muerte. Puede haber una cercanía especial con un amigo que esté viviendo con cáncer, como usted. Pero, ¿qué sucede si ese amigo con cáncer muere?

Morir de cáncer es algo que nadie quiere que suceda. Los médicos, los enfermeros y demás personal trabajan todos con mucho esfuerzo por mantener a sus pacientes vivos y bien. Los padres, abuelos y familiares generalmente hacen todo lo posible para evitarlo. La persona que muere lucha lo más que puede por seguir vivo, salvo cuando llega el momento en el que la persona se cansa demasiado y la lucha parece ya no vale más la pena. Pero todo el mundo se enoja cuando sucede.

Para el paciente con cáncer, puede ser terrible tener un paciente compañero y amigo que muera. Si eso sucede, puede tener muchos sentimientos encontrados y estos son solo algunos de ellos:

  • Triste por la muerte de su amigo y de que no tenga la posibilidad de crecer.
  • Triste por los padres y familiares de su amigo.
  • Solo porque echa de menos al amigo.
  • Enojado porque se supone que la gente joven no debe padecer cáncer y morir.
  • Enojado porque ni los doctores, ni Dios ni ninguna otra persona pudo evitar la muerte del amigo.
  • Enojado porque las otras personas no lo comprenden.
  • Aliviado de seguir vivo.
  • Culpable de seguir vivo cuando un amigo ha muerto.
  • Con miedo a morir también.
  • Con miedo de hacerse amigo de otras personas con cáncer porque también podrían morir.
  • Dolido porque es muy doloroso perder a un amigo.
  • Desamparado porque no hubo nadie que pudiera hacer algo para evitar la muerte.
  • Contento de haber tenido la posibilidad de tener tan buen amigo.
  • Contento de que el amigo haya dejado de sufrir.

Cuando un amigo muere, especialmente después de una larga batalla contra el cáncer, está BIEN sentirse contento de que la lucha haya terminado y estar enojado porque la persona ha muerto. Puede pensar:

  • "Se estaba poniendo tan difícil, que estoy contento de que el sufrimiento haya terminado".
  • "¿Por qué pasó esto? ¡No es justo!"
  • "Realmente es muy doloroso".
  • "¿Qué pasará conmigo?"
  • "¿Por qué él (o ella) y no yo?"
  • "Ojalá hubiese sido más amable con él (o ella)".
  • "Nadie debería pasar por esto".

¿Qué puedes hacer si tienes todos o algunos de estos sentimientos y pensamientos? Todos estos pensamientos y sentimientos son parte de la pena y la pena es lo que pasa dentro suyo cuando alguien muere. (Para obtener más información sobre la pena, visite la página Conocimientos de la pena). Es importante prestar atención a la pena y encontrar algunas maneras de ayudarse a sí mismo a sentir cosas ahora e incluso a sentirse mejor a medida que pase el tiempo. Estas son algunas cosas que pueden resultarle útiles:

  • Hablar con alguien sobre cómo se siente por la muerte de su amigo. Elegir a alguien en quien confiar y que lo pueda escuchar de verdad.
  • Encontrar otra forma de expresar lo que siente por dentro, como escribir, hacer arte, música o un proyecto conmemorativo.
  • Enviar a la familia una tarjeta o algún tipo de demostración de simpatía. Si puede, cuéntele lo que siempre recordará sobre su amigo.
  • Encontrar algo para hacer que lo conecte con su amigo, algo que a su amigo le gustaba hacer o que tenga que ver con la personalidad de él.
  • Tomarse un tiempo para pensar a solas, sin estar aislado por mucho tiempo.
  • Aprovechar sus creencias sobre la espiritualidad o su grupo religioso, si lo tiene.
  • Pasar tiempo con sus amigos haciendo cosas divertidas.
  • Hablar de su amigo que murió para recordarlo con vida aunque duela, sobre todo al principio.

 

Recuerde que una de las mejores formas de honrar la vida de alguien es vivir y recordar la enseñanza que le dejó su amigo sobre la vida.


El contenido de este artículo fue aportado por Greg Adams, LCSW, ACSW, CT, director, Centro para el Buen Duelo, Arkansas Children's Hospital. El artículo fue publicado por primera vez en el otoño de 2004 en www.curesearch.org.