Los niños con un trastorno en la fluidez, o tartamudeo, tienen dificultades para mantener una continuidad del habla apropiada. Los patrones de tartamudeo que generalmente se detectan son repeticiones, prolongaciones o vacilaciones (bloqueos) en el habla. Pueden o no producirse movimientos extraños del rostro y el cuerpo, a los cuales se denominan características secundarias, durante estos momentos de desequilibrio en la fluidez. No es infrecuente que los niños pequeños experimenten este desequilibrio en la fluidez cuando están aprendiendo a hablar; sin embargo, si el patrón persiste durante más de seis meses o si el niño demuestra una dificultad importante para expresarse debido al tartamudeo, puede ser necesaria una remisión para una evaluación del habla.