Un niño con un trastorno de la voz puede demostrar características que incluyen: ronquera crónica, respiración dificultosa persistente (una voz demasiado suave), cambios en el tono, tono que es demasiado agudo para su edad/género. Si el niño tiene alguna de estas características, debería ser remitido a un otorrinolaringólogo pediátrico para descartar patologías de la voz. Es posible que se solicite una evaluación del habla para ayudar a la familia con técnicas que se enfocan en el trastorno de la voz.