MENÚ

Espirometría (prueba de función pulmonar) y respuesta a broncodilatadores

En la clínica: la PFT más común es la "espirometría" básica. Esta prueba controla los volúmenes y las tasas de flujo que el paciente puede producir al forzar (soplar) aire desde los pulmones en una boquilla. Los resultados de la prueba pueden compararse en cada consulta para determinar si la función pulmonar permanece igual, mejora o empeora. Se usa una pinza para la nariz para evitar que el aire salga por allí, así todo el aire se dirige a la boquilla. Se necesitan tres espiraciones consistentes y forzadas para una evaluación satisfactoria. Un terapeuta respiratorio en la zona del laboratorio pulmonar guiará y animará al paciente durante la prueba para que haga su mejor esfuerzo. La prueba dura unos 20 minutos. En ocasiones, se debe repetir la prueba luego de un tratamiento con broncodilatador (Albuterol) para determinar si la respiración cambia con el medicamento. La espirometría puede ayudar a determinar si se necesita un cambio en la terapia en el hogar.

Durante el ingreso: los pacientes hospitalizados llevan a cabo una PFT después de su ingreso y por lo general varias veces más antes de volver a casa (según la duración de la estadía en el hospital) Esta es una forma de evaluar el desempeño de un paciente durante una estadía en el hospital y de decidir cuándo está en condiciones de volver a casa.