La somnolencia excesiva no es un trastorno en sí misma. Es un síntoma que puede manifestarse por diferentes motivos. Las causas más comunes son malos hábitos de sueño, un cronograma de descanso irregular, un trastorno del sueño como la apnea obstructiva del sueño, efectos secundarios de ciertos medicamentos y otras enfermedades subyacentes, tales como narcolepsia o hipersomnia idiopática. Una vez que el médico de su hijo haya determinado la causa de la somnolencia excesiva, podrá elaborar, junto a usted, un plan de tratamiento. Para algunos niños, dicho plan implica modificar los hábitos del sueño y mejorar las conductas y elementos que forman parte del entorno destinado al descanso. Para otros, tal vez sea necesario indicar más exámenes médicos o estudios del sueño. Muchos de estos problemas se pueden evaluar con una polisomnografía, que permitirá excluir los trastornos del sueño que el paciente no sufre. Es posible que se solicite una prueba de latencias múltiples del sueño (MSLT) para evaluar la somnolencia y contribuir a determinar el diagnóstico. Los tratamientos pueden consistir en administración individualizada de medicamentos, siestas programadas y modificaciones en los horarios de trabajo/escuela.